Empezó de la manera más simple, un asesinato, sí, un asesinato ¿cuántas desgracias terminaron con un asesinato? No me acuerdo, pero esta empezó con el asesinato de un biólogo europeo, recién regresaba del extranjero, había tomado unas pequeñas vacaciones después de un largo periodo de trabajar en asuntos “secretos del país” para conocer cómo defenderse de una epidemia, la que tenían años esperando. Murio ahi mismo, sin saber los resultados de sus investigaciónes, ahi mismo cayó.
Un asesinato no hubiera hecho la diferencia al fin, lo que en realidad empezó todo fue los otros dos asesinatos, el del químico francés , ¡que tonto había sido! les dio el pretexto perfecto al sacar sus ahorros del banco casi en sus narices, solo tuvieron que seguirlo hasta un lugar donde nadie los viera y “bang” se acabó, claro tuvieron que pasar unos días antes de que se muriera pero para descanso de sus mentes no recuperó el sentido y estuvieron a salvo, bueno, mientras no llegó la enfermedad.
El otro les costó un poco de trabajo pero quienes lo mataron debieran darles un refuerzo vitamínico a sus inteligencias. O ¿lo dudan? Era negro ¿cuántos sociólogos negros hay en el país? ¡Es Latinoamérica! ¡Por Dios! Pero aun así tuvieron que hablarle por teléfono antes de subir al colectivo para corroborar que era el objetivo, al responder su celular… firmo su sentencia de muerte el matador sólo tuvo que sentase detrás de él y a la menor oportunidad disparar. ¿Fin de la historia? ¡No!
Pero el que si se llevó las palmas en su ejecución fue el director del museo, ese sí que les valió el ascenso que les dieron, a ese lo mató el mismo bicho, lo difícil fue convencer a los directores de los diferentes hospitales a donde lo llevaron que no lo recibieran, pero solo por un tiempo ¿eh? Al final ya lo dejaron entrar a uno, ¡que lástima, fue muy tarde! Pero me preguntarán: ¿para qué querían al director de un museo? Sencillo, él nos dio la forma para que difundiéramos “por debajo del agua” el principio del fin de los tiempos, según las profecías mayas, egipcias y claro Nostradamus, si supiera lo útil que fue, en fin ya se murió.
El biólogo y el químico desarrollaron el bicho, el negro había evaluado pros, contras y circunstancias sociales para dejarlo caer en el mejor momento, y el director del museo nos dio la cortina de humo, nada había que los relacionara entre sí, nada que pudiera hacer un encuentro entre los cuatro y que llevara a resolver los misterios del porqué y el cómo había empezado todo ¿quién podría hacerlo? Solo el que fraguó todo, y claro los archivos del ministerio de agricultura y ganadería, al fin el bicho se relacionó al final con los chanchos, curioso que ahí se hubiera llevado a cabo todo el experimento, o ¿¿hubo alguna salida de información? En fin el incendio en el ministerio borro todas las huellas, pues se quemaron todos los archivos que los relacionaran a estos cuatro y al ejecutor.
El golpe fue genial, el momento… el adecuado, la infección llevada de la mano al objetivo buscado, fue controlada más o menos bien aunque aun se preguntan ¿cómo fue tan fuerte en el paraíso del Caribe sin que nadie pudiera extraer un gramo de información real? O ¿Cómo cayó en el centro del país, bastión de la derecha, si ahí no lo querían? ¿Pero en fin siempre hay imponderables.
No querían tantos muertos, no se querían tantos extranjeros infectados , no se pudo evitar al final de cuentas pero, se cumplió el objetivo, desgraciadamente, costaron vidas que le importan un pito a todos los que iniciaron esto y se les fue de las manos. Pero el objetivo si se cumplió. Claro, si me preguntan en este momento no podré contestar ninguna pregunta, estoy conectado aún respirador en el hospital militar ya que el virus me llegó a mí, para mayor desgracia no tengo ni siquiera el consuelo de que me tomen entre los muertos por la enfermedad ya que oficialmente no existo… ni en este nosocomio y ni siquiera estoy en este país.
Un asesinato no hubiera hecho la diferencia al fin, lo que en realidad empezó todo fue los otros dos asesinatos, el del químico francés , ¡que tonto había sido! les dio el pretexto perfecto al sacar sus ahorros del banco casi en sus narices, solo tuvieron que seguirlo hasta un lugar donde nadie los viera y “bang” se acabó, claro tuvieron que pasar unos días antes de que se muriera pero para descanso de sus mentes no recuperó el sentido y estuvieron a salvo, bueno, mientras no llegó la enfermedad.
El otro les costó un poco de trabajo pero quienes lo mataron debieran darles un refuerzo vitamínico a sus inteligencias. O ¿lo dudan? Era negro ¿cuántos sociólogos negros hay en el país? ¡Es Latinoamérica! ¡Por Dios! Pero aun así tuvieron que hablarle por teléfono antes de subir al colectivo para corroborar que era el objetivo, al responder su celular… firmo su sentencia de muerte el matador sólo tuvo que sentase detrás de él y a la menor oportunidad disparar. ¿Fin de la historia? ¡No!
Pero el que si se llevó las palmas en su ejecución fue el director del museo, ese sí que les valió el ascenso que les dieron, a ese lo mató el mismo bicho, lo difícil fue convencer a los directores de los diferentes hospitales a donde lo llevaron que no lo recibieran, pero solo por un tiempo ¿eh? Al final ya lo dejaron entrar a uno, ¡que lástima, fue muy tarde! Pero me preguntarán: ¿para qué querían al director de un museo? Sencillo, él nos dio la forma para que difundiéramos “por debajo del agua” el principio del fin de los tiempos, según las profecías mayas, egipcias y claro Nostradamus, si supiera lo útil que fue, en fin ya se murió.
El biólogo y el químico desarrollaron el bicho, el negro había evaluado pros, contras y circunstancias sociales para dejarlo caer en el mejor momento, y el director del museo nos dio la cortina de humo, nada había que los relacionara entre sí, nada que pudiera hacer un encuentro entre los cuatro y que llevara a resolver los misterios del porqué y el cómo había empezado todo ¿quién podría hacerlo? Solo el que fraguó todo, y claro los archivos del ministerio de agricultura y ganadería, al fin el bicho se relacionó al final con los chanchos, curioso que ahí se hubiera llevado a cabo todo el experimento, o ¿¿hubo alguna salida de información? En fin el incendio en el ministerio borro todas las huellas, pues se quemaron todos los archivos que los relacionaran a estos cuatro y al ejecutor.
El golpe fue genial, el momento… el adecuado, la infección llevada de la mano al objetivo buscado, fue controlada más o menos bien aunque aun se preguntan ¿cómo fue tan fuerte en el paraíso del Caribe sin que nadie pudiera extraer un gramo de información real? O ¿Cómo cayó en el centro del país, bastión de la derecha, si ahí no lo querían? ¿Pero en fin siempre hay imponderables.
No querían tantos muertos, no se querían tantos extranjeros infectados , no se pudo evitar al final de cuentas pero, se cumplió el objetivo, desgraciadamente, costaron vidas que le importan un pito a todos los que iniciaron esto y se les fue de las manos. Pero el objetivo si se cumplió. Claro, si me preguntan en este momento no podré contestar ninguna pregunta, estoy conectado aún respirador en el hospital militar ya que el virus me llegó a mí, para mayor desgracia no tengo ni siquiera el consuelo de que me tomen entre los muertos por la enfermedad ya que oficialmente no existo… ni en este nosocomio y ni siquiera estoy en este país.
Recordé 12 monos.
ResponderEliminarBienvenido a la blogósfera, hermano.
Gracias por hacer realidad las ideas.
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